“El mayor peligro para la mayoría de nosotros no es que nuestra meta sea demasiado alta y la perdamos, sino que sea demasiado baja y la alcancemos”.

Miguel Ángel

 

Una opinión extendida, que comparto, es que el cortoplacismo se ha convertido en una de las principales características de nuestra sociedad.

El problema principal radica en que las decisiones estratégicas y su ejecución deben tener un punto de vista más elevado que el de las meras ventas del siguiente trimestre.
Algunas de las consecuencias de esta especie de virus gerencial las podemos apreciar en la falta de motivación para innovar, la orientación al producto, la fuga de talento o la escasa preocupación por la calidad.

No obstante, posiblemente sea en el ámbito de la transformación en el que mayor impacto está teniendo esta situación al identificarse el “corto plazo” como el principal obstáculo para la digitalización y evolución de las organizaciones.

En cualquier caso, lo importante es encontrar el antídoto para este virus, para lo cual, algunas ideas nos pueden ayudar.

Tener un propósito ilusionante y compartido

Un buen propósito tiene la capacidad de atraer y comprometer talento, aumentar la colaboración entre los profesionales de la organización y potenciar el desempeño organizativo y la visión estratégica.

Un propósito que, siguiendo las indicaciones del modelo ExO (Organizaciones Exponenciales) tiene que ser: significativo, asociado con la abundancia transformador, ambicioso, positivo y pasional.

Estar orientados al éxito del cliente 

La orientación al éxito y fidelización del cliente obliga a la organización, tanto a los equipos que definen los productos y servicios, como a los de primera línea que se relaciona con los clientes a por un lado crear ofertas de valor competitivas pensando en la experiencia del cliente y por otro, no “quemar” a los clientes con ventas innecesarias.

En la teoría la estratégia “customer centric” es la norma en prácticamente la totalidad de las empresas, pero lo que ocurren en realidad es que tienen una táctica “producto centric” que se materializa con objetivos de ventas mensuales y seguimientos semanales e incluso diarios en muchas compañías.

Combinar objetivos y métricas estratégicas con los objetivos a corto

Siendo una “combinación” evidente es sorprendente la falta de implantación en el conjunto de las empresas y organizaciones.

El modelo parece sencillo, por un lado están los objetivos cuantitativos de producción y por otro los cualitativos de gestión o relación, que lógicamente estarán alineados con la estrategia y la cultura.

Incentivar la innovación

La innovación es una forma de renovarse continuamente para seguir siendo competitivo en el mercado y detectar (o crear) nuevos modelos de negocio.

En el contexto de las empresas, la innovación requiere de una cultura que promueva la experimentación y no penalice los errores a corto.

Es evidente que pensar en innovar es pensar en el futuro y te empuja a visualizar la organización y sus resultados más allá del corto plazo.

Tomar decisiones basadas en datos

Parece que realizar una gestión inteligente de los datos es una especie de comodín que aparece como remedio o solución para muchos de nuestros “males” tradicionales, y la verdad es que es así.

Tomar decisiones basadas en el análisis de datos nos da pistas y criterio de cómo afrontar la estrategia de futuro, en cambio, decidir impulsivamente (a corto) puede producir alguna satisfacción temprana, pero sin medir su impacto en el desarrollo de la organización y por lo tanto en el futuro.

Promover y facilitar el aprendizaje continuo

El epígrafe (y el modelo) tiene suficiente potencia para fulminar las actitudes cortaplacistas.

Definir, desarrollar e impulsar el aprendizaje continuo en el seno de la empresa es una magnifica medicina para erradicar pensamientos cortoplacistas.

Las organizaciones “cortoplacistas” no tienen tiempo para el aprendizaje de sus profesionales, porque estos ¡tienen que estar produciendo! Share on X

Estar comprometidos con la sociedad

El compromiso con la sociedad implica no solo enfocarse en los resultados financieros a corto plazo, sino también considerar el impacto que tus acciones tienen en la sociedad y en el medio ambiente en medio y largo plazo.

En una entrevista del profesor del IESE, Antonio Argandoña al presidente de Kerry Logistics, se pone de manifiesto algo evidente y que merece compartirse:

la ética es poco compatible con el cortoplacismo. Share on X

 “Solemos tomar decisiones priorizando lo más fácil o lo que es más conveniente, y aunque nos puede dar popularidad en el corto plazo, a la larga resulta ser la decisión equivocada; estar moralmente centrado es difícil, pero al final es lo mejor que puedes hacer”.

¿Añadimos alguna otra idea que nos ayude a combatir la tiranía del cortoplacismo?

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3 comentarios de “Siete ideas para combatir el cortoplacismo en las organizaciones

  1. Manuel López dice:

    Absoluta sintonía con lo que predicas querido Adolfo. Es un mal endémico de la sociedad en la que vivimos el cortoplacismo absoluto y la falta de visión a medio plazo con lo que implica en todas las áreas.

  2. Daniel dice:

    Brillante como siempre Adolfo. En mi humilde opinión, una organización que dirige de forma “populista” suele ser engullida por la propia tiranía del empleado al que dirige. El cortoplacismo genera muchisimo más cortoplacismo en los individuos, si nos fijamos en el modelo que rige a las “nuevas generaciones”, el cortoplacismo se convierte en un catalizador de su actuación.

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