“El único conocimiento verdadero es saber que no sabes nada”

Sócrates

Esta es la cuarta entrega que comparto en el blog sobre las lecciones que sigo aprendiendo en el contexto de la transformación en la era digital.

El contacto continuo con personas y empresas que viven, en muchos casos de forma apasionada, estos momentos de cambio me otorga la gran oportunidad de poner en práctica mi mantra de “mente de principiante” y poder observar y aprender de las distintas opiniones y especialmente prácticas que las organizaciones desarrollan (o no) en estos procesos.

 A continuación, comparto siete que últimamente he incorporado en este proceso de aprendizaje continuo:

La importancia de la disciplina en la fase de ejecución

Creo que ya es conocido, lo hemos comentado en distintos posts, que la ejecución es la etapa que representa más del 70% de los fracasos en los procesos de transformación.

Las causas son varias: escaso liderazgo, planificación insuficiente, …, pero posiblemente la más clara y que incluye a las anteriores, es la falta de disciplina en el proceso.

Tengo la impresión de que en la actualidad, a la palabra disciplina se le atribuye una connotación negativa, cuando debería ser todo lo contrario en línea con su significado según la RAE “conjunto de reglas o normas cuyo cumplimiento de manera constante conducen a cierto resultado”.

Realizar sistemáticamente el seguimiento de la planificación de los distintos hitos del proyecto y de los indicadores claves es una buena práctica que, en muchos casos, se abandona a los dos o tres meses del inicio del Plan.

¿Excusas? las conocidas: el día a día, los objetivos a corto … ¿Resultado? Oportunidad perdida, por lo que nada cambia en la organización.

La necesidad de gestionar con rapidez las resistencias al cambio

El “buenismo” mal entendido, de dar infinitas oportunidades a las personas con actitud negativa al progreso de la compañía, creo (lo digo por experiencia) que precisan una gestión rápida y contundente.

Simplificando la situación nos encontramos con una de las cuatro situaciones que indico en siguiente gráfico.

En definitiva: 

  • Al que quiere: apoyo, apoyo y más apoyo.
  • Al que no quiere: ayudarle en su proceso de encontrar otra organización con los valores y modelo que ha elegido y que no son lo de la empresa en la que trabaja actualmente.

El valor de la calidad de los datos

Es otro de los contenidos habituales del blog, incluso entre los últimos posts hemos contado con la extraordinaria colaboración de Rafa Fernández Campos, Presidente del Club CDO.

En este caso, el aprendizaje viene derivado de la necesidad de avanzar en la cultura de las organizaciones sobre la importancia de extender a todos sus niveles el objetivo de la calidad de la información como el único camino para ser una compañía competitiva y orientada al cliente.

Los que considero aspectos “sencillos” de los proyectos de datos: la inversión en tecnología (posibilidades y decisión sobre presupuesto) y los procesos (definidos y aprobados), son elementos en los que se avanza con relativa facilidad, lógicamente, una vez decidida la estrategia “data driven”, pero es en la cultura y especialmente en la calidad de los datos, en los que mayores esfuerzos hay que realizar hasta que la organización considere el dato como un valor estratégico.

La utilidad de personalizar el cambio

¿Qué pretende la empresa con esta nueva estrategia? ¿Cómo me impactarán los cambios? ¿Cómo cambiará mi actividad?

Estas y otras preguntas similares nos hacemos todos cuando nuestra empresa inicia un proceso de transformación.

Sin duda son momentos de incertidumbre en los que la comunicación se convierte en un elemento fundamental para conseguir los objetivos.

Una práctica que muy pocas organizaciones desarrollan, pero que ha demostrado que tiene un impacto muy positivo en los procesos de transformación es la personalización del cambio para los distintos roles y niveles.

En definitiva, se trata de dar una respuesta “personalizada” a esas preguntas que nos hacemos y por lo tanto, abordar los nuevos procesos y sistemas con el conocimiento de su objetivo e impacto. 

La obligación de ser auténtico 

Parece evidente, pero no estoy seguro que los directivos, lamentablemente, lo tengan tan claro.

En este caso, la lección no por conocida resulta menos efectiva.

O eres auténtico o … terminarás no siendo. Engañarás una temporada, pero la inconsistencia te hará desaparecer.

Estamos hablando de un liderazgo consistente, un liderazgo que minimiza (con el objetivo de eliminar) el gap entre las palabras y la acción.

Los silos son un gran obstáculo para el cambio y el crecimiento

Todos estamos de acuerdo en la necesidad de eliminar los silos, pero prácticamente todos los que trabajan en empresas medianas / grandes desarrollan su actividad en uno de ellos.

Los silos son característicos de una excesiva y mal equilibrada estructura organizativa de la compañía.  

El “efecto silo” entorpece la colaboración e imposibilita que las cuestiones interdepartamentales se resuelvan con agilidad y en los niveles adecuados.

Además, y posiblemente sea el factor determinante para esforzarnos en su eliminación, impiden la gestión integral de los clientes y reduce el impacto positivo de las estrategias “data driven”.

Sin duda, su eliminación se ha convertido en otro de los grandes retos de la transformación y los debates con los “dueños” de los silos, en uno de los ámbitos de gestión más intensos y determinantes del proceso.

La idea de: “Un CANVAS al año no hace daño”

Realmente no es una lección aprendida porque no lo he visto hacer, todavía en ninguna organización, pero desde este momento será una de mis recomendaciones.

No se trata de entrar en la esquizofrenia de cambiar todos los años la estrategia definida, pero ¿no os parece buena práctica, en un mundo de cambios continuos, reflexionar una vez al año sobre los distintos ámbitos del Canvas?:

Algunas preguntas podrían ser:

  • ¿Han cambiado los comportamientos de los clientes? 
  • ¿Han aparecido nuevos canales? (p.e. ¿qué impacto tendrá el Metaverso en nuestro sector?)
  • ¿Sigue siendo diferencial nuestra oferta de valor?
  • ¿Tenemos el talento necesario para la nueva etapa?
  • ¿Nuevos partners?

Os animo a compartir alguna de las lecciones que seguro que vais aprendiendo en el ámbito de la transformación.

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Un comentario de “Actualizando las lecciones que sigo aprendiendo

  1. jesus dice:

    Querido Adolfo estas son las lecciones que tu has aprendido pero gracias a tu capacidad de inspirar hay otras muchas lecciones, que quizá de forma inconsciente, nos has transmitido con tu ejemplo.
    A tu «poder observar y aprender de distintas opiniones» sumaría valores como la cercanía, optimismo, permanente escucha siempre crítica, interés, forma paciente, consejos para conocer y situarnos en los pies del cliente, de la red, de otros empleados, y siempre con grandes dosis de respeto, de todo lo anterior tengo ejemplos todavía vivos. Los 7 comportamientos pueden parecer evidentes pero demuestran esa gran disposición a aprender que todos necesitamos y sobre todo demuestran una cualidad también muy necesaria y que quizá precede a todo lo anterior, la humildad.

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