La disciplina es necesaria para llegar a nuestros objetivos

Sin disciplina no habrá transformación

«La disciplina es el puente que une tus metas con su respectivo logro» 

Jim Rohn

 

Tengo la sensación que, en muchas ocasiones, estamos confundiendo la disciplina en la ejecución de los proyectos con la falta de flexibilidad en la organización y realmente nada está más alejado de la realidad.

Según la RAE, disciplina es el conjunto de reglas o normas cuyo cumplimiento de manera constante conducen a cierto resultado.

¿Alguien se cree que se puede transformar una organización sin disciplina?

La hoja de ruta de la transformación.

Hoy nadie discute la necesidad de planificar los distintos hitos de la transformación y plasmarlos en una hoja de ruta que, de forma sincronizada, nos vaya mostrando los avances que se van consiguiendo y el recorrido que falta para llegar a cada una de las metas.

Según distintos estudios, cerca del 40% de empresas españolas cancelan sus iniciativas de transformación digital, identificándose en la mayoría de las ocasiones como el detonante del fracaso, la inmadurez de algunas tecnologías o la falta de recursos o capacidades, pero, en mi opinión en un gran número de ocasiones el detonante real es la falta de rigor en la ejecución del proyecto.

Si las “cosas no pasan” algo tiene que pasar, si los hitos no se cumplen alguna medida habrá que tomar para corregir la situación y volver a la ruta definida.

La complacencia, como indica John P. Kotter, es el error más grande que las organizaciones pueden cometer en sus procesos de transformación (en realidad en cualquier proceso).

El seguimiento de los indicadores de la transformación

Como venimos comentado en este blog y desarrollo en mi libro: «Digitalízate o Desaparece» la definición e implantación de un cuadro de mando asociado a la transformación es un elemento esencial del Plan.

En mi experiencia, la identificación de estos indicadores no es una tarea sencilla y requiere el conocimiento tanto del negocio como de las posibilidades de información de la compañía, pero una vez realizado el esfuerzo, el siguiente reto es seguirlo de forma sistemática, con rigor y con acción.

El objetivo del cuadro de mandos no es mostrar datos, su objetivo es incitar a la acción a partir de la información.

La sincronización, un factor clave para el éxito de la transformación.

En el libro “Transformación rápida en 90 días”, de B.N. Tabrizi, se explica cómo los esfuerzos de transformación exitosos integran y sincronizan varias funciones y procesos dentro de la empresa para aprovechar las sinergias entre fronteras en paralelo.

El alineamiento de esfuerzos y la sincronización de actuaciones es un elemento esencial en el resultado de los cambios que se quieren abordar en las organizaciones, y la disciplina se muestra como el único camino para conseguirlo.

En el ámbito de la transformación son numerosos los proyectos que necesitan de este rigor:

  • Gestión del cambio. Coordinando bajo el mismo “paraguas” todas las iniciativas que se lanzan al respecto.
  • Evolución hacia una “Data driven company”. 
  • Implantación de metodologías ágiles.
  • Evolución del “core system”.
  • Innovación en la propuesta de valor.
  • Omnicanalidad.

La ejecución no es un tema de estrategia, es un tema de personas, por lo que en planes tan complejos como son los actuales, la claridad, el apoyo y la disciplina son dimensiones imprescindibles para progresar de acuerdo con los objetivos definidos.

Hacer lo que tienes que hacer

Todas las decisiones no van a ser fáciles, pero seguir creciendo como organización y avanzar hacia el futuro va a exigir adoptar determinadas medidas, en muchas ocasiones poco populares pero que van a resultar imprescindibles.

Vencer el statu quo es, sin duda, una cuestión de valentía y disciplina.

No se puede permitir que determinados obstáculos (o personas) bloqueen la “nueva visión” y ello va a exigir la participación de un gran número de personas apoyando el cambio. Como nos recuerda Kotter muchas iniciativas fracasan con demasiada frecuencia cuando los profesionales sienten que no tienen la facultad de actuar a causa de los enormes obstáculos que le impiden seguir el camino del cambio.

Los obstáculos a eliminar se pueden presentar en la estructura organizativa, en el sistema de incentivos, en la toma de decisiones, en los mando intermedios, etc.

La coherencia en la gestión, una vez más, se muestra como una habilidad directiva primordial y es importante olvidarse de comportamientos “tiovivo” (vamos a darle otra vuelta) y pasar con rapidez y disciplina a la acción.

 

Si quieres explorar más el tema puedes leer el post » Un buen resumen: Digitalízate o desaparece«

2 Comments
  • Amparo Marin
    Posted at 03:17h, 23 octubre Responder

    Es necesario medir => actuar => y seguir mejorando. La disciplina contribuye a generar esa sistemática, capaz de convertir actos en hábitos que acaban generando cambios transformacionales. Varios estudios demuestran que se necesitan apenas 21 días para generar un hábito. ¿Estamos preparados para el reto de desaprender y volver a aprender? Tú la llevas … Muchas gracias por compartir la reflexión.

    • Adolfo Ramirez
      Posted at 11:36h, 01 noviembre Responder

      Amparo muchas gracias por compartir tus ideas. Totalmente de acuerdo en el gran reto que tenemos de DESAPRENDER y volver a APRENDER.

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