“Sea cual sea el negocio, la profesión, el oficio, o las circunstancias, nuestra actitud mental es la que determinará el éxito o fracaso”

Orison Swett Marden

En mi última conversación con Jorge Magro buen amigo y ex-colega en Banesto y Banco Santander, conversamos sobre liderazgo, un tema en el que se ha convertido en un auténtico experto, y me hablo, en el contexto de la metodología que viene desarrollando, de nuestras dos estructuras mentales: ser creativos o ser reactivos. Enseguida me pareció un concepto interesante sobre el que valía la pena investigar y compartir en un post.

Un primer enfoque, como muy bien me comentaba Jorge, tiene que ver con nuestra actitud de “Jugar a ganar” o “Jugar a no perder”.

Jugar a no perder
Jugar a no perder, en el mundo de los negocios se refiere a una postura o actitud en la que las organizaciones o individuos actúan desde una posición de vulnerabilidad o limitación, ya sea intencionadamente o por desconocimiento.

Esta mentalidad puede surgir cuando las organizaciones tienen aversión al riesgo, evitando tomar decisiones audaces o explorar nuevas oportunidades por miedo al fracaso. También puede manifestarse en un patrón constante de culpar a factores externos por los desafíos o fracasos, en lugar de asumir la responsabilidad y buscar soluciones internas.

Las empresas que adoptan esta actitud, a menudo carecen de una visión clara y ambiciosa para el futuro, lo que puede llevar a la falta de una dirección estratégica y la pérdida de oportunidades. Además, pueden resistirse a adaptarse o cambiar, quedando atrapadas en sus formas tradicionales de operar y no reconociendo la necesidad de evolucionar con el mercado.

En algunos casos, incluso pueden subestimar sus propias capacidades y recursos, impidiendo su propio crecimiento y éxito.  Como es evidente, en un mercado dinámico y competitivo, adoptar una mentalidad de «no poder» es especialmente peligroso.

Algunas empresas que jugaron a no perder (y perdieron) se nos vienen a todos a la cabeza: Kodak, Blockbuster, Nokia o Sears,

Jugar a ganar
En cambio, la actitud de «jugar a ganar» se traduce en una mentalidad orientada hacia el éxito, la innovación y el liderazgo. En lugar de simplemente evitar el fracaso o mitigar los riesgos, las organizaciones e individuos con esta perspectiva buscan activamente oportunidades para sobresalir, crecer y establecerse como líderes en su campo.

Esto significa adoptar desafíos con entusiasmo, anticipando tendencias del mercado y tomando decisiones estratégicas basadas en objetivos ambiciosos. Estas empresas no esperan a que los cambios les afecten; en cambio, buscan ser los agentes de cambio, adaptándose y evolucionando constantemente para satisfacer las necesidades cambiantes de sus clientes y del mercado.

Esta mentalidad también fomenta la responsabilidad y la rendición de cuentas, ya que las organizaciones están enfocadas en entregar resultados y no simplemente en cumplir con el statu quo.

Adoptar la actitud de «jugar a ganar» implica un compromiso con la excelencia operativa y la mejora continua, donde el aprendizaje y la adaptación son parte integral de la cultura empresarial.

En resumen, «jugar a ganar» es adoptar una mentalidad proactiva, buscando activamente oportunidades para triunfar y liderar, en lugar de simplemente reaccionar a las circunstancias o competir por competir. Es una filosofía que impulsa a las empresas hacia un futuro más prometedor, resiliente y rentable.

Entre las empresas que juegan a ganar nos encontramos con el Banco Santander (lo digo por experiencia), Inditex, Mercadona o Ferrovial.

¿En que tipo de empresas trabajas: creativa o reactiva?

Siete preguntas que te ayudarán a clasificarla:

  • ¿Cuál es la misión principal de la empresa: conquistar nuevos mercados y oportunidades o defender su posición actual en el mercado?
  • ¿Cómo se aborda la innovación dentro de la empresa: como una inversión necesaria para el futuro o como un gasto que se hace solo cuando es absolutamente necesario?
  • ¿Cómo reacciona la empresa ante competidores emergentes: busca superarlos con productos y servicios mejorados o adopta una estrategia defensiva?
  • ¿Se incentiva y celebra la toma de riesgos calculados dentro de la organización o se penaliza el fracaso?
  • ¿La empresa busca activamente oportunidades en mercados y sectores fuera de su zona de confort o tiende a permanecer en su nicho establecido?
  • ¿Cómo se manejan las decisiones estratégicas: se toman con una visión de crecimiento a largo plazo o principalmente para abordar preocupaciones a corto plazo?
  • ¿Cómo se abordan los feedbacks de los clientes: como una oportunidad para evolucionar y liderar el mercado o simplemente para hacer ajustes mínimos?

¿Y tú? ¿Estás en la etapa creativa o reactiva? ¿Juegas a ganar o juegas a no perder?

Vamos con otras siete preguntas:

  • Al enfrentar un nuevo proyecto, ¿buscas simplemente cumplir con las expectativas establecidas o te esfuerzas por excederlas y aportar valor adicional?
  • Ante cambios o reestructuraciones ¿ves esto como una oportunidad para adaptarte y crecer profesionalmente o como un desafío a tu estabilidad?
  • Cuando se trata de colaboración, ¿buscas activamente aportar ideas innovadoras y soluciones o esperas que otros tomen la iniciativa y te guíen?
  • ¿Prefieres asumir roles de liderazgo y dirección, enfrentando los desafíos que vienen con ellos, o te sientes más cómodo en roles donde las expectativas y tareas están claramente definidas?
  • ¿Ves tu desarrollo profesional como una serie de oportunidades para ascender y enfrentar nuevos desafíos o como un camino para consolidar tu posición actual y minimizar riesgos?
  • Cuando te ofrecen dos proyectos, uno en un territorio conocido con resultados predecibles y otro en un nuevo campo con potencial de grandes recompensas (y riesgos), ¿cuál tiendes a elegir?
  • ¿Tienes establecida una sistemática de aprendizaje continuo o esperas a la formación que te ofrece la empresa?

Las dos posiciones son respetables, pero me parece más divertida y de valor la de “jugar a ganar”.
¿Qué opináis?

 

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4 comentarios de “Creativo o reactivo. ¿A qué juegas a ganar o a no perder?

  1. Felix Ainsa dice:

    Claramente hay que jugar a ganar, aunque a veces se pierda. En la capacidad de levantarse tras una derrota y aprender de la experiencia sufrida, está la grandeza de las personas y las organizaciones.
    El deporte es un modelo matemático de que jugar a no perder lleva al fracaso. Jugar a empatar no es un modelo de suma cero, sino menos uno. Por ejemplo, un equipo de futbol que empatase todos sus partidos, acabaría descendiendo de categoría.
    Por tanto, mi opción es clara. Y tengo una duda respecto a tu última frase: “las dos posiciones son respetables”. Puedo aceptarla desde el respeto al pensamiento del otro, pero creo que una postura (la defensiva) que a la larga lleva, en general, si no al fracaso, si a la irrelevancia, no hay que defenderla.

    • Adolfo Ramírez dice:

      Félix, desde luego, como hemos tenido ocasión de compartir siempre hemos jugado a ganar. Respecto a la frase que haces referencia: respectar no es defender y en este caso creo, igual que tú, que jugar a no perder es una decisión equivocada.

  2. evaristo dice:

    El 99,8% de las empresas españolas son PYMEs, y la tendencía es claramente a no perder o incluso desaparecer. Los hijos de los pequeños empresarios, sueñan con ser de la casta funcionarial o colocarse en cliente final, trabajando más y ganando más dinero. Es decir, tanto los hijos como los padres españoles con cierto conocimiento de la economía, pequeños empresarios y algo pudientes; Les dicen a sus hijos tu no cojas el negocio, colócate en otro sitio y si tenemos dinero, compramos pisos y alquilamos. La tendencia de la sociedad es a ir perdiendo tejido productivo y que las empresas grandes sean cada vez más grandes y las pequeñas sean cada vez más pequeñas

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