“El mundo está lleno de abundancia y oportunidades, pero muchas personas llegan a la fuente de la vida con una cuchara en vez de una pala. Esperan poco y como resultado reciben poco”.

Ben Sweetland

 

Jim Collins, académico de Stanford, dice qué para actuar con autenticidad, se debe conocer la riqueza de sus opciones y propone tener en cuenta la genialidad de la “Y” (de la suma) en la transformación empresarial.

Las empresas excelentes no se quedan atrapadas en opciones limitadas, es decir, en la tiranía de la “O” (de la disyuntiva), y consideran la abundancia de posibilidades que les brinda la “Y”. Share on X

Esto implica que una empresa exitosa no debe elegir, por ejemplo, entre ganancias y responsabilidad social, sino que debe buscar en los distintos ámbitos, maximizar ambas cosas de manera equilibrada.

El tema que planea el académico es muy interesante, porque lo habitual es pensar que la toma de decisiones se tiene que hacer entre una opción u otra, cuando en muchas ocasiones la mejor alternativa (la mejor decisión) es una y la otra.

Veamos algunos casos donde aplica esta genialidad de la “Y”.

Resultados a corto plazo y transformación empresarial

Se ha convertido en uno de los grandes retos del liderazgo en la era digital. De hecho, el “cortoplacismo” es identificado por muchos directivos como el gran obstáculo de la innovación y transformación empresarial.

No obstante, parece evidente que el equilibrio entre el “corto” y la evolución es lo que garantiza el futuro de las organizaciones.

Algunas prácticas han demostrado su eficacia para conseguirlo: realizar una planificación estratégica y no dirigir a impulsos,  establecer metas claras, priorizar y asignar correctamente los recursos (evitando en la medida de los posible el trasvase de recursos del “transforming” al “run”), flexibilidad y adaptabilidad, y por supuesto, un modelo de métricas que permita pivotar con agilidad.

Innovación incremental y disruptiva

Como compartía en Digitalízate o desapareceel enfoque de la innovación en las organizaciones tiene que ser dual (incremental y disruptiva).

Las empresas tienen que defender su negocio tradicional, pero a la vez, han de mostrar un espíritu emprendedor para, al tiempo que mejoran la experiencia de sus clientes y su oferta de productos y servicios, están atentos a las oportunidades que ofrecen sistemáticamente las nuevas (algunas ya no tan nuevas) tecnologías.

En definitiva, se trata de garantizar los ingresos actuales, y a la vez, identificar nuevas fuentes de ingreso para la empresa.

Venta físicas y digitales

Un caso evidente que precisa poca explicación, pero no se puede obviar de esta lista.

El desarrollo del modelo omnicanal como un estándar del mercado ha venido a refrendar la genialidad de la “Y”.

Colaboración y competencia

Un caso de genialidad de la “Y” que se materializa tanto de forma interna como externa en las organizaciones.

Barry J. Nalebuff y Adam M. Brandenburger lo desarrollan en su libro Coopetencia, un término que a partir de ese momento (1996) se viene utilizando en algunos foros.

En un mundo complejo como el actual la “coopetencia” se presenta como una alternativa de un gran valor. Share on X

En el ámbito interno, es sin lugar a duda un tema cultural que debe desarrollarse adecuadamente en la estrategia de las compañías, la clave es fomentar y valorar la colaboración entre personas y equipos en un marco de sana competencia por progresar y ser los mejores a nivel personal.

Un marco en el que las personas crecen conjuntamente con la organización y viceversa.

En el ámbito externo, tiene un gran recorrido en el contexto de la innovación abierta. Es verdad que muchas empresas se sienten incómodas ante la idea de cooperar con sus rivales, pero lo único que están consiguiendo con esta mente cerrada es perder las prometedoras oportunidades que se les presentan.

Un ejemplo de genialidad de la “Y” es Bizum, un proyecto en el que tuve la oportunidad de participar activamente y que muestra el potencial de la colaboración entre “grandes” competidores.

Se colabora en la definición del modelo, plataforma e innovación y se compite en los modelos de negocio definidos por cada Entidad Financiera, en un marco de beneficio claro para los usuarios.

Trabajo distribuido y presencial

Y apareció la genialidad de la “Y” en la pandemia (en realidad en la post pandemia).

Las ventajas del modelo híbrido como la flexibilidad, el acceso al talento, los costes, la productividad y la conciliación, siempre que esté bien definido y bien gestionado por las organizaciones parecen evidentes, aunque no todos los directivos estén de acuerdo, especialmente en el ámbito de la productividad. 

En cualquier caso, desde que se han “inventado” los modelos híbridos todo resulta más sencillo o debería serlo.

 

¿Te animas a completar esta lista de casos en los que aplicar la genialidad de la “Y”?

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4 comentarios de “La genialidad de la “Y” en la transformación empresarial

  1. Eduardo Rodriguez Pérez dice:

    Adolfo, muchas gracias, magníficas reflexiones, como siempre. Se me ocurre otro caso donde se puede aplicar la genialidad de la Y: El cliente en el centro Y la persona en el centro.

  2. Maria Manzano Sanchez dice:

    Reconocimiento del conocimiento Y el valor de la duda para seguir buscando, Pasar de necesitar tener las respuestas a saber hacer las preguntas, creo que este es el gran reto y la gran oportunidad del desarrollo de la Inteligencia artificial

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