“Si quieres aumentar la posibilidad de que una conducta ocurra, entonces necesitas hacerla atractiva”

James Clear

Siguiendo con la dinámica que os comenté para agosto, esta semana he elegido “Hábitos atómicos” de James Clear.

James Clear llama hábitos atómicos a esos pequeños hábitos que son parte de un gran sistema, así como los átomos forman moléculas, los hábitos atómicos crean grandes resultados.

Como en ocasiones anteriores, no pretendo hacer un resumen del libro, sino compartir con vosotros algunas de las ideas que me han parecido más interesantes.

Por qué los pequeños hábitos generan una gran diferencia

Es muy común sobrestimar la importancia de los grandes momentos definitorios y restarle valor a la realización de pequeñas mejoras cotidianas. Con frecuencia, nos convencemos a nosotros mismos de que un enorme éxito requiere una acción igual de relevante.

Pero a la larga, las pequeñas mejoras pueden provocar resultados sorprendentes.

Los hábitos actúan de manera acumulativa en nuestro favor o en nuestra contra.

hábitos

Para que los hábitos realmente generen un cambio, deben subsistir lo suficiente como para rebasar una meseta donde no se producen cambios perceptibles. Clear lo llama la meseta del potencial latente,

potencial

Los pequeños cambios con frecuencia parecen no tener ningún efecto hasta que logras cruzar un umbral crítico. Los resultados más poderosos de cualquier proceso acumulativo suelen retrasarse. Debes aprender a ser paciente.

Olvídate de las metas y mejor céntrate en los sistemas

Las metas son los resultados que quieres obtener. Los sistemas son los procesos que sigues para alcanzarlos.

Las metas son buenas para establecer una dirección, pero los sistemas son mejores para realizar verdaderos progresos. Un montón de problemas surgen cuando pasas demasiado tiempo pensando en tus metas, en lugar de dedicar el tiempo a diseñar tus sistemas.

Una reflexión: “En muchas ocasiones, los ganadores y los perdedores comparten las mismas metas” ¿qué marca la diferencia?: El proceso.

El ciclo de los hábitos

Existe un claro proceso paso a paso que las acciones recorren para convertirse en un hábito:

  • La señal desencadena el anhelo
  • El anhelo motiva la obtención de una respuesta
  • La respuesta nos brinda una recompensa
  • La recompensa satisface el anhelo y finalmente queda asociada con la señal que desencadena el ciclo.

ciclo hábitos

James Clear pone el ejemplo del café de la mañana en la formación de un bucle de hábitos:

  • Señal:                     Te despiertas
  • Anhelo:                   Quieres tener la sensación de estar alerta
  • Acción:                   Tomas una taza de café
  • Recompensa:         Satisface tu deseo de sentirte alera

Las cuatro leyes del cambio

Las cuatro leyes del cambio es un marco de referencia que podemos usar para diseñar hábitos correctos y eliminar los hábitos perjudiciales

leyes cambio conducta

Primera ley. Hacerlo obvio

Para aprovechar los ciclos de hábitos, para crear buenos hábitos, hay que hacer que las señales sean obvias.

El ambiente es la mano invisible que moldea el comportamiento humano.

Todos los hábitos se inician con una señal, y somos más proclives a notar las señales que destacan. Desafortunadamente, los ambientes en los que vivimos y trabajamos no contienen señales obvias que desencadenen conductas positivas.

Si se quiere que un hábito sea una gran parte de nuestra vida, hay que convertir la señal en una gran parte del ambiente.

Hay que dejar de pensar en el ambiente como un lugar lleno de objetos y empezar a pensar en él como un lugar lleno de relaciones.

Es más sencillo construir nuevos hábitos en un nuevo ambiente porque no tendrás que estar luchando en contra de antiguas señales y elementos. Clic para tuitear

En sentido inverso se aplicará esta ley para eliminar los malos hábitos, haciéndolo invisible, es decir eliminando de nuestro ambiente las señales que causan los hábitos negativos.

Pensemos en la aplicación de esta ley en el contexto de la transformación de las organizaciones.

Segunda ley. Hacerlo atractivo

Cuanto más atractiva sea una oportunidad, existen más probabilidades de que produzca la formación de nuevos hábitos.

La anticipación de la recompensa -no su obtención- es lo que nos pone en acción.

La acumulación de tentaciones es una de las formas de hacer que los hábitos sean más atractivos. La estrategia consiste en integrar una acción que quieras hacer con una acción que necesites hacer.

Una de las estrategias más efectivas es unirse a un ambiente donde tu conducta deseada sea una conducta normal para el resto de los integrantes.

“El comportamiento normal de la tribu con frecuencia prevalece sobre el comportamiento deseado del individuo. Muchas veces preferimos pertenecer al grupo, aunque estemos equivocados, que estar solos y en lo correcto” James Clear Clic para tuitear

Tercera ley. Hacerlo sencillo

La manera más sencilla de aprender es practicar, no planear.

La cantidad de tiempo que llevas realizando un hábito, no es tan importante como el número de veces que has realizado ese hábito.

El comportamiento humano sigue la ley del menor esfuerzo. Tendemos por naturaleza a elegir la opción que requiere la menor cantidad de trabajo.

Buena parte de la batalla por generar buenos hábitos se reduce a encontrar maneras de reducir la tensión asociada con nuestros buenos hábitos e incrementar la tensión asociada con nuestros hábitos malos.

Los momentos decisivos: cada día tiene un puñado de momentos que tienen un impacto mayúsculo. Pequeñas decisiones que resultan decisivas. Los hábitos son el punto de entrada, no el punto final. El hábito es ponerte las zapatillas para ir a correr, no la carrera.

Hay que estandarizar antes de optimizar. No se puede mejorar un hábito que no existe.

Otra ley de evidente aplicación en los procesos de innovación y cambio

Cuarta ley. Hacerlo satisfactorio

Tendemos a repetir una conducta cuando la experiencia es satisfactoria.

El cerebro humano evolucionó para priorizar las recompensas inmediatas sobre las recompensas retardadas (hoy estamos viviendo su máximo desarrollo).

Para lograr mantener un hábito, necesitas sentirte exitoso de manera inmediata, aunque solo sea de manera modesta.

Uno de los sentimientos más satisfactorios es el sentimiento de estar progresando.

“La felicidad es el espacio entre un deseo que se ha cumplido y un nuevo deseo que se está formando” Caed Budris

En abcblogs.abc.es

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Un comentario de “Hábitos atómicos

  1. Manu dice:

    Adolfo he leído el libro y puedo constatar que te hace despertar, ya que tiene un punto de vista muy práctico y de fácil aplicación. El trasfondo del libro es que cada día intentes ser un 1% mejor, lo cual repercutirá muy positivamente en el medio y largo plazo.

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