“Nadie quiere escuchar todo lo que está en tu cabeza. Solo quieren que estés a la altura de lo que sale de tu boca”

Adam Grant

Para la entrega de esta segunda semana de agosto, he elegido “Piénsalo otra vez” el último libro de uno de mis autores favoritos, Adam Grant.

Como en ocasiones anteriores, no pretendo hacer un resumen del libro, sino compartir con vosotros algunas de las ideas que me han parecido más interesantes.

El libro trata del valor de reconsiderar las cosas. Pensar y aprender esta genial, pero hoy en un mundo en continuos cambios es imprescindible desaprender y volver a aprender.

¿Por qué es importante repensar?

En el verano del 2009, BlackBerry dominaba casi la mitad del mercado de los smartphones en EEUU. En 2014, su cuota de mercado se había hundido a menos del 1%. BlackBerry fue incapaz de adaptarse.

Sin embargo, las empresas no se adaptan a un entorno cambiante; lo hacen las persona como resultado de la gran cantidad de decisiones que toman a diario.

Como cofundador, presidente y CEO adjunto, Mike Lazaridis era el responsable de todas las decisiones sobre la BlackBerry.

Aunque sus ideas fueran la chispa que puso en marcha la revolución de los smartphones, su dificultad para reconsiderar la situación acabo absorbiendo todo el oxígeno de su empresa hasta llegar a la práctica extinción de su invento.

Reconsiderar es un conjunto de habilidades, pero (sobre todo) es también una actitud.

La maldición del conocimiento es que cierra la mente a todo lo que desconocemos. El buen juicio depende de contar con la capacidad -y la voluntad- de tener la mente bien abierta.

repensar

La ignorancia de la arrogancia
Según lo que hoy se conoce como el efecto Dunning-Kruger, las personas con baja habilidad en una tarea sobrestiman su habilidad.

“Los inexpertos carecen de confianza, pero, a medida que ésta aumenta, supera con creces su capacidad diagnóstica y de toma de decisiones”. Dunning-Kruger

Como decía el propio Dunning “la primera regla del club Dunning Kruger es que no sabes que ya eres miembro del club”.

[bctt tweet=»El riesgo … el gran riesgo de “no saber lo que no sabes”.» username=»»]

La arrogancia nos ciega ante nuestros propios defectos. La humildad es una lente reflectante: nos ayuda a verlos con nitidez y claridad. La confianza humilde es una lente correctiva: nos permite superar esos defectos.

El placer de equivocarse

El sociólogo Murray Davis defendía que cuando una idea perdura en el tiempo, no es porque sea verdadera: es porque nos resulta interesante. Y lo que convierte una idea en interesante es su capacidad para cuestionar nuestros puntos de vista más frágiles.

Cuando una idea o una suposición no nos afecta demasiado, la posibilidad de cuestionarla nos fascina.

Sin embargo, cuando alguien cuestiona alguna de nuestras creencias más básicas, tendemos a cerrar la mente en lugar de abrirla.

Cuando leemos un estudio que nos sorprende ¿cómo reaccionamos?

Muchas personas se ponen a la defensiva y se empeñan en buscar defectos al diseño del estudio o al análisis estadístico.

Otras, por el contrario, se le iluminan sus ojos y exclaman ¡Es maravilloso, estaba equivocado!

Los problemas del complaciente

He visto demasiados directivos que se protegen de los conflictos funcionales. A medida que van ganando poder, aíslan a los rebeldes y solo escuchan a los aduladores.

Se convierten en políticos, se rodean de obedientes sumisos y se vuelven más sensibles a los cantos de sirena de sus aduladores.

piensalo

Las investigaciones demuestran que cuando sus empresas empiezan a publicar malos resultados, los CEO´s que están consintiendo el conformismo y la adulación, se vuelven arrogantes y demasiado confiados.

En vez de cambiar de dirección, se aferran a sus planes estratégicos, lo cual los sitúa en rumbo de colisión directa con el fracaso.

Es evidente, que aprendemos más de las personas que cuestionan nuestros procesos de reflexión que de aquellas que confirman nuestras conclusiones.

Los líderes potentes involucran a sus críticos, y así refuerzan aún más su posición. Los líderes débiles silencian a sus críticos y, de esta manera, se vuelven más vulnerables

[bctt tweet=»Los líderes potentes involucran a sus críticos, y así refuerzan aún más su posición. Los líderes débiles silencian a sus críticos, y así se vuelven más vulnerables» username=»»]

Una última reflexión: Hay una línea muy fina entre la persistencia heroica y la cabezonería estúpida. En ocasiones, la mejor demostración de valor es apretar los dientes y dar media vuelta.

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