Actualizando las lecciones que voy aprendiendo en la transformación

“Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no sepan aprender, desaprender y volver a aprender” – Alvin Toffler

Uno de los aprendizajes fundamentales de la era digital que estamos viviendo es entender y aprovechar la dinámica de cambios continuos que se están produciendo en todos los ámbitos: social, político y empresarial.

La necesidad de entender y hacer

El objetivo de este blog es ayudar a los profesionales a comprender mejor la disrupción que se está produciendo en los negocios y en la economía en general para que puedan abordar con mayor seguridad y rigor este proceso de cambio. En esta línea, según voy colaborando y asesorando en distintos proyectos o participando en diferentes cursos o conferencias iré actualizando y compartiendo los aprendizajes que voy adquiriendo.

Siete lecciones que voy aprendiendo

Como viene siendo habitual y en el ánimo de centrar estás ideas las he concretado en siete:

La falsa realidad del control del dato

“Mira como hemos evolucionado la app para mejorar nuestra oferta omnicanal” es una expresión habitual de los equipos digitales de muchas compañías. Esto está muy bien, pero lo que ocurre es que cuando les preguntas por la calidad de su base de clientes, la esencia de la omnicanalidad, la respuesta no es tan clara. Considerar el dato, y por lo tanto el conocimiento de los clientes, como el activo más importante de la organización es de las primeras decisiones a adoptar en cualquier proceso de transformación que aspire a tener éxito en su desarrollo. La calidad y completitud de la información, el gobierno, gestión y seguridad del dato, las capacidades de análisis y la plataforma tecnológica se visualizan con los elementos básicos para posicionarlo en el lugar que se merece en la estrategia de la compañía.

El statu quo sigue con su “reinado”

De nada sirve invertir en las últimas tecnologías y en el mejor talento si la actividad del día a día sigue anclada en el pasado y, por lo tanto, la compañía sigue estando lejos de ser una organización ágil como demanda el mercado y sus clientes. La resistencia al cambio sigue siendo el gran reto en la transformación para muchas compañías. No son pocas las veces que me preguntan por acciones para acelerar estos procesos de cambio y la realidad es que acciones, como se describe en “Digitalízate o desaparece”, las hay: plan de comunicación, formación, quick win, plataformas participativas, evolución organizativa, de espacios, de la tecnología y del sistema de objetivos. La clave una vez más está en su ejecución y en adoptar las medidas necesarias, en ocasiones dolorosas, cuando la resistencia tiene que ver con la actitud ante el cambio.

La comunicación clara, sistemática y bidireccional es clave para impulsar el cambio

No es suficiente ni funciona comunicar cuando la dirección tiene algo que contar sobre la transformación. Hay que establecer una dinámica de comunicación que, con la periodicidad que se considere adecuada (semanal o mensual), se informe a la organización de la evolución del proceso de cambio: ¿qué logros se van consiguiendo?, ¿qué impacto están teniendo?, ¿qué cambios están costando más?, ¿cómo pueden ayudar?, ¿qué ideas tienen para ir más rápido?, etc. Generar esta sistemática y darle un carácter bidireccional está funcionando con éxito en las compañías que lo están desarrollando.

El cuadro de mando y la sistemática de seguimiento empiezan a dar sus frutos

Estamos hablando de ejecución y como está marcando la diferencia en el mercado. Muchas son las organizaciones , casi me atrevería a decir que todas, que tienen un plan de transformación o similar pero no todas están ejecutando con rigor ese Plan con una sistemática y rigor en el seguimiento y adoptando medidas cuando las cosas no ocurren. El cuadro de mando con los indicadores clave que indiquen el impacto de la transformación en los distintos ámbitos (eficiencia, clientes, ventas, empleados) resulta una herramienta imprescindible

La innovación necesita de un modelo

Como venimos comentando en este blog, la innovación tiene que ser dual, colaborativa y precisa de un modelo. Dual, diferenciando la innovación incremental que tratará de mejorar las fuentes de ingresos conocidas, de la disruptiva que tratará de identificar servicios o productos que aporten nuevas fuentes de ingreso para la empresa. El modelo de innovación, combinando el intraemprendimiento con la innovación abierta es un factor determinante para el progreso y futuro de las compañías y uno de los aceleradores clave para su transformación.

La fusión de generaciones es un desafío

La gestión de la brecha generacional es otro factor que está teniendo un alto impacto en los procesos de transformación. La decisión sobre que profesionales podrán, mediante programas de formación y capacitación, dar el “salto” para trabajar con las nuevas tecnologías, las nuevas ideas y las nuevas formas de trabajar y que profesionales hay que contratar para las nuevas funciones es, sin duda, uno de los retos más importantes a abordar para el futuro de la empresa o institución.

La falta de alineación de la transformación con los objetivos de negocio es un error estratégico con gran impacto

Un error que sigue siendo habitual en muchas organizaciones es considerar la transformación como un “tema” del Departamento de Tecnología, aunque hacia afuera lo “vendan” como un proyecto estratégico. Esta situación produce una a falta de conexión de las distintas Áreas involucradas en la estrategia, especialmente Tecnología y Negocio cuya consecuencia es ralentizar planes y decisiones y en muchos casos no asignar los fondos y recursos que se necesitan para situar a la compañía en otra dimensión.

Según avanza este proceso de cambio “sistémico” se van identificando tanto buenas prácticas como problemáticas comunes que, en un contexto colaborativo, como el actual son importante compartir y verificar su posible impacto en las distintas organizaciones.

Como dice mi buen amigo José Cabrera: “No es posible superar los retos que en el actual contexto volátil e incierto se le presentan a las organizaciones sin recurrir a la Inteligencia Colaborativa”

¿Tenéis “lecciones aprendidas” que os gustaría compartir?

2 Comments
  • Juan Sanchez Holguin
    Posted at 17:11h, 23 abril Responder

    Un buen análisis que vivimos en muchas instituciones, en especial la resistencia al cambio y la falta de comunicación. He sido testigo de la falla de buenos esquemas por estos dos aspectos.
    A veces me preguntó si yo inconscientemente estoy frenando mi propio avance, ya que tengo claro el mundo moderno es digital y debo estar preparado para que no suceda lo del refrán «camarón que se duerme se lo lleva la corriente»
    Agregaría otro factor, que aparece mucho especialmente en las instituciones públicas, si la idea no es mía (dice el superior) no la dejaré pasar más arriba. Ese equivocado celo profesional entorpece mucho la gestión del cambio.

    • Adolfo Ramirez
      Posted at 15:16h, 29 abril Responder

      Juan gracias por participar.
      Totalmente de acuerdo, la falta de generosidad y colaboración es un gran freno para el desarrollo de las organizaciones. ¿Cuantos buenos planes están en mesas de directivos mediocres?

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