“Las personas que trabajan juntas para un gran propósito no tienen tiempo para discutir asuntos triviales”

Rick Warren

Una característica que está marcando significativamente la época que estamos viviendo es la posibilidad de elegir entre distintas alternativas para materializar la misión y conseguir los objetivos.

Muchas veces el camino a seguir no es evidente y es necesaria una reflexión profunda con el equipo para decidir cual es la opción ideal.

En cualquier caso, lo que parece obvio es la necesidad de estructurar esa reflexión de forma adecuada y acometer cuatro hitos esenciales: Propósito (P), Estrategia (E), Planificación (P) y Ejecución (E).

Propósito

Las organizaciones comprometidas en integrar un propósito en su estrategia y cultura tienen mayores probabilidades de tener éxito en sus negocios y en las relaciones con clientes y empleados.

En un contexto de cambios profundos como los actuales en los que están cambiando tanto los comportamientos de los clientes como las reglas de juego de prácticamente todos los modelos de negocio, resulta un momento idóneo para reflexionar a nivel empresa sobre el propósito actual por si estos cambios pudieran inspirar un nuevo propósito.

Estamos hablando de reflexionar y no de cambiar sin más, pues puede ser que el propósito como ideal siga siendo el mismo. No obstante, el ejercicio siempre servirá para reafirmarlo, potenciarlo y asociarlo al plan de transformación de la compañía.

El propósito, como muy bien dice Chechu Salas de Humble, ejerce una poderosa atracción en los seres humanos. Y cuando está en el centro de una propuesta de valor genera una energía tan poderosa que permite que toda la experiencia gravite alrededor de forma constante y fluida.

Estrategia

Como se desarrolla en “Digitalízate o desaparece” el ejercicio estratégico puede enfocarse con tres sencillas preguntas:

  1. ¿Qué quiero ser? ¿Dónde quiero ir? Es decir, cual es mi propósito.
  2. ¿Qué soy? ¿Dónde estoy?
  3. ¿Cómo voy? Es decir, cual es mi plan de transformación

Este segundo paso es muy importante pues implica la toma de decisiones sobre las distintas alternativas para llevar a la práctica el Propósito definido. Es el momento de combinar la agilidad con el conocimiento y el rigor. Hay que huir de la parálisis por el análisis, pero también de la precipitación con inversiones innecesarias o cambios no meditados.

Planificación

Como decía Dwight Eisenhower, los planes son inútiles, pero la planificación lo es todo.

Un riesgo a evitar en los procesos de transformación de las organizaciones es la ejecución de iniciativas en distintos ámbitos de las mismas, sin un plan orquestado y sincronizado con una planificación global de la compañía y alineado con su estrategia.

En general, los cambios que se están produciendo o se van a producir en las empresas son de alto impacto y es esencial disponer de una hoja de ruta donde visualizar los hitos que se tienen que producir en cada momento.

En este ejercicio de planificación y de acuerdo con la estrategia se tendrá que construir el Cuadro de Mando de la Transformación que integrará los indicadores necesarios para realizar un seguimiento riguroso de los resultados de cada periodo y permita, en su caso, tomar con rapidez las medidas adecuadas para “volver” a la planificación objetivo.

Ejecución

“Menos del 10% de las estrategias definidas de forma correcta son ejecutadas con éxito” publicaron en la revista Fortune Ram Charan y Larry Bossidy, que afirman “la diferencia entre una empresa normal y otra extraordinaria está en la ejecución, en hacer las cosas cuando hay que hacerlas”.

En este sentido podemos afirmar que estrategia y ejecución son dos dimensiones inseparables en cualquier plan.

En cualquier caso, no podemos despistarnos pensando que una extraordinaria estrategia llevará a una ejecución impecable pues, en última instancia la ejecución es un problema de personas, no de estrategia, por lo que la esencia de la ejecución pasa por tener una estrategia y objetivos claros y unos equipos alineados y motivados para conseguirlo.

En definitiva, cuatro hitos P.E.P.E. de una hoja de ruta imprescindible para transformar con éxito la organización.

Debate sugerido: ¿Está P.E.P.E en nuestra organización?

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2 comentarios de “¿Está P.E.P.E. en la empresa?

  1. Fernando Gómez de Calatrava dice:

    Creo que las empresas (las serias, claro está) en sus pasadas transformaciones, han usado un PEPE mas o menos formalizado. Cómo experiencia decirte que no siempre he visto el «Cuadro de Mando de la Transformación», por lo que el seguimiento de resultados ha sido ad hoc a los intereses de la dirección en cada momento. Y añadir también que no existe estrategia buena o mala, sino estrategia que se ejecuta y lleva a cabo y la que nunca se implanta.

    Como siempre tus citas son muy curradas. Me encantan.

    • Adolfo Ramirez dice:

      Fernando gracias por participar. Segun van avanzando las organizaciones en su proceso de transformación más echan en falta la ausencia de un riguroso Cuadro de Mando que les esté indicando la evolución de su cambio.

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